La IlusiónPor Nicomedes Naranjo |
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La ilusión, propia de la persona ilusionada, entusiasmada por la vida
constituye la manera de vivir de personas determinadas: son esos hombres y
mujeres que, de una forma habitual, encuentran diariamente motivos para
ilusionarse, para hacer de cada jornada laboral, un día festivo. Esto, poco tiene que ver con la ilusión propia del iluso, soñador con los pies en el aire, sin proyectos firmes y sin raíces en su presente. Es un deseo general
el que cada uno anhele para sí una existencia ilusionada. La ilusión está
presente en los más variados ámbitos de nuestra vida, iluminándola y llenándola
de alegría. Y al contrario, vivir sin ilusión, es vivir triste, en la parte baja
de la ola, sintiéndose a menudo arrastrado por las circunstancias. Al contrario, quien tiña su vida de ilusión, con proyectos realizables y los ejecute con entusiasmo, saboreará la dulzura de su existencia, y quien asuma responsabilidades y afronte retos y se comprometa con la hermosa tarea de vivir, sentirá el placer de su propio crecimiento personal y la satisfacción de estar contribuyendo además a la construcción de este mundo del que somos parte y que más de una vez criticamos sin preguntarnos siquiera qué estamos haciendo para su mejora. Quizá no siempre consigamos el éxito, pero éste es nuestro tiempo de actuar, es nuestro presente, y se espera de nosotros algo más que pasar el tiempo. Apostemos decididamente por vivir, y esto significa afrontar con valentía los retos propios de nuestro proyecto, asumir compromisos y realizarlos, el disfrute del éxito después también es obligado, porque es el premio merecido. Posteriormente, nuevos retos conformarán una nueva ilusión, un paso más hacia la autorrealización. Un abrazo |
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