Después de una breve oración inicial, el presidente José Luís Mederos Aparicio, saludó a los matrimonios asistentes, en número de 40, resaltando el sentido de la conmemoración, recordando un pasado que arranca desde su fundación hasta los momentos actuales, elogiando la labor realizada por muy diversas personas a lo largo del tiempo, que al igual que en la parábola de los viñadores se han unido a la tarea a distintas horas.
Menciona a D. Lucio González Gorrín y a D. Antonio Álvarez Méndez, como iniciadores de éste Movimiento abierto a la formación de los valores de la familia.
Muestra la satisfacción por la aportación que cada uno hace, contribuyendo a la fundamental importancia que tiene, en la labor de la Iglesia.
Destaca la actividad que en el presente realizan los grupos ayudándose a crecer espiritualmente las parejas, clave de la formación que se pretende alcanzar.
Con vistas al futuro, aconseja no caer en la tentación de que todo está hecho y que nos sentimos muy bien, y que podríamos hasta encargar las tres tiendas que nos relata el mensaje evangélico. Pide adaptación a las nuevas situaciones sin olvidar el estilo del evangelio. Nos invita a dar testimonio siempre, tanto en los ambientes familiares como sociales, sin crear cotos cerrados.
Cree que es bueno y necesario hacer éste balance, en el que analicemos con serenidad nuestro pasado y nuestro presente, y que nos pueda servir para impulsarnos hacia el futuro.
Terminó recordando la celebración del próximo Encuentro de matrimonios a celebrar los días 18 y 19 de Marzo, animándoles a colaborar, invitando a las parejas.
A continuación, Nicomedes Naranjo Ojeda, profesional con amplia experiencia práctica en los distintos campos de la Psicología, miembro de nuestra Comisión Permanente y colaborador constante en todos los actos del Movimiento, desarrolla su charla que titula:”Crisis familiares”.
En un profundo y ameno análisis cita con detalle y claridad, como surgen las crisis y que situaciones pueden originarlas. Establece como punto de partida que, cualquier pequeño detalle, no atendido, puede originar una crisis. De entre las innumerables situaciones que las desencadenan, cita las siguientes:
Cuando uno no considera importante al otro. Considerar al otro lo primero, evita problemas.
La influencia de otras personas. Puede irrumpir de manera negativa.
La interferencia de los niños. Puede provocar la separación de los padres.
La falta de respeto. Los gestos, la falta de escucha, los gritos, los insultos, influyen de forma negativa.
El recuerdo del pasado. Hecho de forma inconveniente y machacona.
La mentira. La falta de sinceridad. Cuando se descubre que el otro miente.
Los celos. Algunos creen que sentir celos es lo normal.
La posesión. El control, el hacer lo que yo digo y quiero.
La falta de proyecto de vida. El que no tiene nada que hacer, no sabe donde va, y estará abierto a cualquier invitación del exterior. El proyecto de vida del cristiano, se centra en el amor a Dios y al prójimo.
Afrontar con madurez y responsabilidad el matrimonio. Saber distinguir lo que son las crisis normales, las de adaptación al momento en que se vive, que solo son situaciones temporales y de las que hay que salir inmediatamente, sin que lleguen a convertirse en crisis de verdad. No se puede vivir una crisis permanente, innecesariamente.
Después de esta enumeración de situaciones que pueden ser motivos de crisis, y sugerir la forma más adecuada de actuar en cada momento, dio cumplida y eficiente respuesta a cuantas preguntas se le hicieron en un animado debate. Aclaró dudas y recomendó las mejores soluciones a cuantas cuestiones le plantearon.
Tras un breve descanso se reanudó el acto, desarrollando Salvador e Inmaculada su charla que titulan: “El matrimonio como vocación”.
Salvador e Inmaculada no necesitan presentación dentro de nuestro Movimiento, ya que han sido, dentro de él, la energía que le ha hecho caminar sin desmayo.
El título de su charla:”El matrimonio como vocación”, les predispone a asumirlo como propio, pues sus 46 años de matrimonio y una familia compuesta por siete hijos, hablan por si solos de una vocación a prueba, que permanece inalterable ante el tiempo y las dificultades.
Comienza Salvador su intervención hablando de la preocupación que siente la Iglesia por el Matrimonio y la Familia. Ya el Concilio la define como intima comunidad de vida y unión. Pero no deja de ser preocupante la crisis de valores que se vive actualmente, motivada y alimentada por circunstancias diversas.
Inmaculada nos relata algunas de esas circunstancias.
Las comodidades de todo tipo, nos rodean y no nos dejan descubrir los entresijos del amor en la familia. Nunca hablamos de la vocación de hacer familia.
La falta de colaboración en las tareas y los problemas económicos, tampoco facilitan la vocación al matrimonio.
La ambigüedad y la falta de autoridad son malos consejeros. Hemos de ser personas adultas.
Salvador dice que no todo son sombras en la calidad de las familias, que también hay luces.
La libertad y la dignidad de las personas, son hoy respetadas.
La ayuda entre las familias, forma parte del matrimonio como vocación.
Conocer los derechos y los deberes, es fundamental para defenderlos y respetarlos.
Prosigue Inmaculada que nos anima:
A no dejarnos abatir por la desesperanza. Hay que proteger los valores. Hay que saber querer y ser querido, La vocación nos llevará a consagrar matrimonios cristianos y con dignidad.
Tener proyecto de vida en común. Para ser feliz hay que dar lo mejor de cada uno. El sacramento infunde en la pareja, la fuerza para afrontar los momentos de desesperanza.
Hay que ser solidarios, generosos, saber compartir.
Hay que hacer ejercicio de renuncia. Relatan su historia particular, con un primer hijo discapacitado, circunstancia que le ha hecho renunciar a muchas cosas, pero que ha sido el motivo para entregarse sin reservas, con cariño, ternura y generosidad.
Enriquecimiento con lo que se recibe de los demás. Cuentan lo que se han enriquecido, en el sentido humano y espiritual, de los Cursillos de Cristiandad. También, de la amistad con una familia extranjera con cinco hijos y uno de ellos discapacitado, como se ayudaron mutuamente y trabajaron juntos por ese mundo de los que necesitan ayuda de los demás.
Concluyen argumentando que, la familia es el horno donde se cuecen los valores que hemos de practicar diariamente y que el Matrimonio y la Familia consagrados como vocación, pueden ser el faro que ilumine el proyecto de vida de toda pareja.
Ellos son, la comunidad de personas que aportan a la sociedad, los elementos necesarios y más valiosos, para cambiar el mundo en que vivimos.
Al debate sobre la charla de Salvador e Inmaculada les acompañaron José Luís y Nicomedes, que compartieron su planteamiento y exposición y dieron respuesta a las preguntas formuladas, aclarando cuantas dudas se presentaron.
La conmemoración del 25 Aniversario de nuestro Movimiento, ha iniciado su marcha.
Estas reuniones nos abren nuevos caminos, a descubrir constantemente a un Dios que no se agota y que sigue a nuestro lado, vivo y actual.
Seremos más cristianos, cuanto más busquemos, cuanto más profundicemos, cuanto más abiertos estemos al Dios que nos llama siempre.
Debemos admitir con sencillez, que de Cristo, de su Iglesia y de sus enseñanzas, es menos lo que sabemos, que lo que ignoramos. |