LOS VIEJOS ¿SERVIMOS PARA ALGO?

                                                                                  Salvador Fernández

Próximamente cumpliré, si Dios quiere, setenta y tres años de nacido y trece de jubilado. Por tanto me considero apto para formar parte de ese gran grupo que somos los viejos.
Años atrás a los viejos se nos hablaba con respeto, se nos escuchaba, se valoraba el que, con nuestro esfuerzo y trabajo, las generaciones siguientes podían disfrutar del bienestar actual.
Sin embargo los viejos hoy molestamos, somos una carga que, para muchos, no tiene valor alguno. No somos útiles, no producimos.
Y sin embargo no es así. Con la incorporación de la mujer al trabajo fuera de casa, los abuelos se han convertido en algo fundamental para el desarrollo de la vida familiar.
Los viejos, pasamos a ser “cuasi” padres de nuestros nietos, se les cuida, se les lleva y recoge del colegio, se les lleva al médico, a la catequesis, se les ayuda en sus tareas, se les saca de paseo, se les cocina, se les lava y plancha la ropa, se les cuida en la enfermedad, incluso posibilita el que los padres puedan salir de boncho alguna noche.
Cuando por ley de vida “cascamos”, solemos terminar en una residencia donde, quizá olvidando lo mucho que los mayores hemos hecho por la familia, pasamos a convertirnos en una carga, una molestia.
Por tanto y más hoy en que multitud de trabajadores nos jubilamos “cuasi” jóvenes, desempeñamos una importante tarea no solo  en la familia sino también en la sociedad.
Mi esposa y yo llevamos muchos años colaborando voluntariamente en actividades religiosas y sociales, que han supuesto para ambos un enriquecimiento en valores, fortaleciendo nuestro amor conyugal, manteniendo nuestra mente despierta, ampliando el círculo de amistades entrañables.
Miles de personas, más o menos “viejas”, sin ánimo de lucro alguno, dedican muchas horas colaborando en Cáritas y otras ONG´s con fines sociales, en el hacer parroquial visitando enfermos, llevándoles la comunión, escuchándolos; enseñando el idioma y la cultura a los inmigrantes, participando en la liturgia, preparándose como agentes de pastoral, dando encuentros o cursillos prematrimoniales a los novios que van a contraer matrimonio, formulando en los medios de comunicación la denuncia profética al detectar injusticias…comprometidos con Dios y con los hombres sus hermanos.
Jubilación viene de júbilo y hemos de alegrarnos por el merecido descanso que, en modo alguno, debe suponer dedicarnos al sillónbol, o a dejar que nuestros talentos, esos que Dios nos ha dado, se vayan disecando, llevando una vida nada envidiable.
Si ya estas jubilado, o si te vas a jubilar en un tiempo más o menos corto, seas maduro o viejo, hombre o mujer, descubre aquello por lo que sientes vocación, el campo es inmenso, y te aseguro que verás la vida con otros ojos y, en muchos casos, siendo previsor, te evitará la posibilidad de caer en depresión.
Dice el Evangelio que la mies es mucha y los operarios pocos y Jesús, tal vez por estas letras, una vez más te está invitando a trabajar, a poner la mano en el arado, a construir un mundo mejor.
Pero Él invita, más la respuesta es tuya.

UNCIÓN DE ENFERMOS
HAY QUE ANDARSE CON OJO
CORPUS CHISTI
LOS VIEJOS
NO DESFALLESCAMOS
SABEMOS DE QUIEN NOS...