La calle Opina                                                                                 Salvador Fernández   
 

Amar en tiempos revueltos

 

 

 

 

Aunque pueda parecerlo, no me estoy refiriendo a la popular serie televisiva, pero su título nos viene bien cara a la situación que estamos viviendo, amén de la que queda por llegar. Yo diría que estamos ante un reto que nos afecta a todos, pero más aún a los que nos consideramos cristianos.
Que estamos sumergidos en una gran crisis, nadie lo puede negar. Hasta donde va a llegar, no lo sabemos. Pero  la pobreza está llamando en muchos hogares.
La reacción lógica es administrarnos bien hasta que pase el temporal, pero tal vez el egoísmo, que siempre acecha, nos lleve a restringir gastos que, al contrario, debemos incrementar. Me explico.
Podemos hacer una lista de gastos que no son vitales,  pero se trata de “dar de comer al hambriento y de beber al sediento”, de “vestir al desnudo”, de “enseñar al que no sabe”. Ante la crisis, austeridad, pero sin perder de vista a quienes lo están pasando mal.
Los Evangelios nos están interpelando, obligándonos a preguntarnos que cantidad de nuestros ingresos destinamos a ayudar a quién lo necesita, como por ejemplo cuanto doy a Caritas, a Manos Unidas, a Aldeas Infantiles etc., y cuanto puedo dar, pero no “de lo que me sobra” sino que me suponga una manera de compartir el pan” con quién lo está pasando mal.
Hace unos días, al asistir a la misa dominical, vi que al pié del altar habían numerosos alimentos aportados por los feligreses con destino a las familias necesitadas, amén de una colecta  realizada días anteriores con el mismo fin. Si en todas las parroquias, escuelas, colegios profesionales, sociedades recreativas, partidos políticos, ayuntamientos, gobierno etc. se actuase así, incluso siendo creativos, aportando nuevas iniciativas, tal vez podamos vivir la crisis con otro semblante.
Aun hoy se sigue gastando mucho dinero en obras y actividades que no son fundamentales, pasando olímpicamente de las amarguras por las que está pasando el pueblo.
Creced y multiplicaos, dominad la Tierra, amaos los unos a los otros, mensajes que nos llegan de los Evangelios y resulta que nos estamos cargando la Tierra, matando niños y ancianos, y en lugar de amor, el odio y las guerras.
Y no miremos las “culpas del otro”, ni nos amparemos en esas manidas frases del “y yo que puedo hacer” o la de “eso corresponde al gobierno”. Hagamos cada uno ese “poquito” que sí podemos hacer, y que, unidos unos con otros, serán un mucho.
No lo dejemos para mañana. Comencemos desde hoy.
Y así, pese a estos tiempos revueltos, podremos amar.

 
 
Quienes Somos Actividades La Buena Noticia Contacta con Nosotros Enlaces Formación Fotos